Hacer el amor…
…en la moralidad acuífera de los días, en los tugurios incalificables que circundan la ciudad, en los monumentos a los héroes nacionales henchidos de bronce y olvido, en las paradas del camión, en la sala de espera de los consultorios médicos mientras se espera al dentista, en las ventanas sin cortinas de las oficinas públicas, frente a la computadora mientras se escribe un burlesque, en los cines como preámbulo a los cortos de estreno, en los descansos escolares, en los patios de las escuelas, en la oficina del director de la empresa, en la fila de las tortillas, entre que sucede el verde otra vez en el semáforo, para ganarse unos pesos en lugar de limpiar parabrisas, en el congelador de una carnicería, en la plaza de toros y entre el equipo de cuadrilla, hacer el amor como remedio, como penitencia, como reflejo, como anhelo, con ganas, con amor y sin amor, con mucho humor, hacer el amor con ella o para darle celos, hacer el amor en las fuentes secas, en cada árbol para que no se seque, en las tuberías malolientes, hacer el amor frente a los perros para que vean lo que se siente, aunque nos echen agua, en los tinacos, en los aljibes, en los charcos, en los finales del vaso, en los auto lavados mientras los cepillos acarician la carrocería, hacer el amor antes de ir al pan y después de comer el pan, frente a los soldados en la zona militar, en el acueducto, frente al centro de readaptación, frente a los nosocomios y su servicio de urgencias, en el psiquiátrico, en los asilos de ancianos, en los orfanatos, frente a las sedes de los partidos políticos, frente a la casa de la novia que nunca nos peló, en las azoteas, en el atrio de la iglesia, hacer el amor tocando la guitarra, sin soltar la copa, sobre un montón de cartas sin destinatario, sobre un alambre como equilibristas, sin dinero, sin trabajo, sin destino, en el mercado frente a la señora de los jitomates, en el carrito paletero, sobre el plato que sostienen las Tarascas, arriando la bandera monumental, entre la falla de Santa María, en los conjuntos residenciales popof, en los jardines de CU, frente a la puerta de Rectoría, en las ventanillas de los bancos, en las cocheras de los moteles, en la cima del Quinceo, en la Pirámide del Sol, cuando juega el Cruz Azul, cuando ganamos, perdemos o empatamos, en la cruda, en la terapia con la psicóloga, en la pulquería, en los baños de Sanborns, en la tlapalería, en el balneario, en los baños públicos, en la milpa, en la penca, tenga para que se entretenga, hacer el amor en la cola para esperar la beca, el litro de leche, el pago de honorarios, el pago de la tenencia y de las placas, hacer el amor en el Monte de Piedad (¿cuánto me da por esta posición, por este chivo sin precipicio?), durante el informe de gobierno, frente al gobernador, el presidente, los diputados, en la tribuna del Congreso local, hacer el amor en La Tertulia, en el panteón, en la salida a Salamanca, a Quiroga, a Guadalajara, en trajinera, en barco, en cayac, en el camino a la tenencia, en los filtros viejos, en el mirador, en el Arcadia, en la central de autobuses, en bicicleta, en avalancha, en tres patines, con dolor de cabeza, sin cabeza, con la coleta recién cortada, en una manifestación, en un mitin, en el microondas, en el microbús, en el guajolotero, en la vagancia, mientras te leo, mientras me lees, cortándome la uñas, en el Internet, con los calcetines puestos, en la vitrina del puesto de carnitas, frente a tu kinder, en tu recuerdo, en tu noche, en el infierno, en el teatro Ocampo, en el aula mater frente al corazón de Melchor, en época de lluvia entre los hongos, en época de secas sin condón, hacer el amor el día de muertos atorados en Janitzio, en calidoscopio, debajo de un torito de petate, en los cenadores frente a los leones del zoológico, en las Carabelas sin Colón, en el puño de Morelos, en el auto negro o en el coche azul, en la solemnidad de semana santa, frente a los turistas, en el rezo perpetuo, en una cama de hospital, en el menudo de doña Herme, mirando televisión, en un ring de lucha libre, en la graduación de tu cuñada, en la boda de tus papás, hacer el amor cuando me entierres o cuando te bautice, en los juegos de canicas de las ferias, en la alfombra roja de los festivales, en las presentaciones de los libros, en las exposiciones de pintura, arriba de una tortuga caguama, en un trampolín, en el clavado, en una palmera bajando cocos, en medio de la Mintzita, en tus ojos o en los míos, entre nopaleras, en la casa de la risa, en la rueda de la fortuna, con gripa, con honores, con licenciatura, con permiso, por favor, hacer el amor en la central de abastos, en la cantina, en San Agustín, en la casa del estudiante, en el café de paso, en la casa de tu amiga, mientras estudias para el examen de Historia, en sueños, cuando despiertas, a las tres de la mañana, antes de que nos volvamos a perder, en el vuelo, en el viaje, apagando las velas en los cumpleaños, en los funerales, en los conciertos al aire libre, en los escenarios, en las banquetas, en los estadios de futbol, en las casetas de policía, sobre un vagón del ferrocarril, amarrados a la vía del tren, a ciegas, mudos, tuertos, cojos, mancos, locos, viejos, turbios, duros, tiernos, infantiles, sin tener que casarnos, frente a tu mamá, después de aventar el bolo, porque amaneció otra vez, por el bolero, por el tango, por la duda, por el capricho de pertenecer, para sumar, para restar, para multiplicar, mientras te espero, mientras me olvido, hacer el amor y al final un cigarrito… Hacer el amor, pero nunca por encargo…
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